El arte va salvar al planeta a través de las ventas y compras en internet.

El arte va salvar al planeta a través de las ventas y compras en internet.
En la era de las redes sociales y de la hiperconectividad, cambian las formas de las transacciones de cuadros, ilustraciones y estatuas. Infobae habló con artistas que se lanzaron a la labor de comprar y vender por internet, también con sitios expertos en oficiar de nexos entre artistas y compradores.
“Es lindísimo publicar frases tipo el arte va a salvar al planeta pero si en el momento de ponerlo a merced del planeta elegís el camino más entramado, más cifrado, tu aporte es bastante cobarde y cómodo”. La que habla es Barb Matata, como se la conoce en las redes y en el mundo del arte a Bárbara Pistoia. Hace 10 años que vende sus obras por internet: collages psicodélicos que mezclan sexualidad, ciencia ficción, astrología y religión. “Mostrarme como artista fue medio una irrupción en mi acomodado planeta de letras y administración cultural. Entonces recuerdo esas primeras subidas a mi perfil de Facebook muy sueltas y tímidas con un feedback inmediato y muy grande, como una bola de nieve que enseguida trajo pedidos. Como la venta en internet me encontró sin pensarlo y en ese proceso personal me pasaba que no quería vender los originales o no sabía qué valor ponerles, comencé a aconsejarme y me parecía descabellado los valores que me sugerían, se ofrecían intermediarios y de esos valores muy altos se quedaban con la mitad. Nada me terminaba de convencer, y esto no es señalar con el dedo sino más bien por el hecho de que a mí no me interesa para nada el lugar inmaculado del artista, lo pretencioso, quería algo más ‘mano a mano’. Si la gente me escribe por el hecho de que quiere algo que hago, que la gente lo tenga, que lo pueda pagar y que sea fácil y cómodo para ellos, pero también para mí”, cuenta a Infobae.
“El mercado del arte es considerablemente más complejo que cualquier mercado, es muy volátil”, afirma Polina Ivanova, que llegó a los once a la Argentina -nació en Kirguistán, un país de la ex- Unión Soviética- y el día de hoy se destacan como artista entre el acrílico y las cintas con surrealismo figurativo. “En el mercado argentino todo cuanto es galería te cobran. Yo vengo del mundo publicitario donde si invierto plata en algo deseo saber la remuneración con un cálculo fijo. El propongo de muchos galeristas era que si estaba en galería ya debía estar contenta”, le afirma a Infobae. Desde hace años, se lanzó a vender en internet: “Como tenía conocimiento en lo que es digital, me armé mi página de Facebook, mi página, hice trabajo de prensa y las obras se terminaron viralizando, la gente comenzó a contestar y los galeristas se empezaron a acercar solos. El primer contacto es por la red, más igual la resolución final es cuando uno ve la obra en vivo. Los coleccionistas sí compran por medio de Diderot es un sitio donde se adquiere y vende arte. Los artistas muestran sus obras, los interesados pueden conseguirlas. Lucrecia Cornejo es su y, en diálogo con Infobae, explica que “la idea brotó por una inquietud auténtica de ampliar la visibilidad de los artistas de todo el país, y opinar que la tecnología podía ser la herramienta adecuada para poder expandir el alcance. Asimismo por estimar que todas las industrias estarán trasversalmente cruzadas por la tecnología, tarde o temprano”. Para ella, en Argentina todavía no está instalado, a diferencia de numerosos países, “el negocio de venta de arte en línea”. Su inquietud nació de sus dos pasiones, la mercadotecnia y el arte, y de una convicción: “Este proyecto viene a juntar 2 puntas, artistas talentosos de escasa visibilidad, con personas que pueden estar interesadas en la obra de estos artistas si solo tuviesen acceso a descubrirla. Pensamos que hay una audiencia que es capaz de abrirse al arte si el abre se abre a ellos. Por el hecho de que uno puede comprar arte de la misma época que geniales artistas a un costo en términos relativos accesible que va desde los dólares americanos 3.000 hasta los $ 150.000, incluso en 12 cuotas sin interés. Simplemente hay que ponerlo al alcance y dar a conocer a los artistas. Mudar la dinámica en la que la gente ha de acercarse al museo o a la galería, y que el arte sea quien se acerque a la gente.”
Por su lado, Puntovero es otro portal de compra y venta de arte y acaba de cumplir cuatro años. Fernando del Valle es socio-fundador de Puntovero y, si bien su capacitación es comercial (es licenciado en Administración de Empresas), le resultó complementaria. Tanto Del Valle como su socio, Mario Faraone, tienen hermanas artistas, las dos de nombre Verónica; de este modo surgió el nombre del portal y sus obras estuvieron entre las originarias del proyecto. “La gente se está animando a comprar arte -le comenta a Infobae y es cada vez más fuerte la tendencia a comprar en línea. Fuimos aprendiendo que la gente no sólo compra arte para coleccionar sino que también lo hace para decorar su casa u oficina, regalar algo original o porque tan sólo se enamoró de la obra. Resulta importante también el proceso de selección que efectuamos para valorar la calidad y el potencial de los artistas. La propuesta es mostrarle al cliente que puede comprar algo único y original a un buen coste, como una alternativa a adquirir una lámina en un shopping a un coste similar, otro sitio donde el artista puede mostrar y vender su obra. No solo hace cuadros abstractos y ornamentales “más comercial”, dice, también tiene su obra “personal” que es lo figurativo. “Expuse en varios lugares pero en la tienda online la persona hace click desde la casa y listo. En cambio, cuando la gente va a la galería, no siempre está en plan de adquirir. Siempre y en toda circunstancia es mejor ver la obra de arte en vivo, pues tiene otro impacto, por el tamaño y el trazo. En las fotos de la web, por mucho que salen geniales, no se ve bien la obra; precisa de una visión personal”, le afirma a Infobae y añade que la venta on-line “te da cierta independencia y la gente puede ver sus cuadros combinan textura, relieve y colores “la venta de internet, de momento, está siendo bastante pobre. Pues me parece que es un instante complejo, ¿para qué entrar en cuestiones políticas? No me parece que sea un momento fluido ni generoso, está todo medio bastante difícil. A los artistas plásticos que conozco les pasa lo mismo. La plataforma digital, de todas formas, me semeja interesante y práctica.

El arte va salvar al planeta a través de las ventas y compras en internet